DELEGACIÓN ALBACETE: DONATIVOS EFECTUADOS A CÁRITAS CASTRENSE Y COTOLENGO

Nuestra Delegación en Albacete, ha decidido efectuar sendos Donativos, a las entidades que se citan.

Reproducimos su nota por la emotiva, solidaria y admirable decisión.

Queridos compañeros: 

Hoy tenemos una estupenda noticia que comunicar. Creo que os gustará a todos. Unos porque me habéis ayudado en la decisión y al resto porque os conozco y creo que llegareis a la misma conclusión.

Sin más preámbulos la NOTICIA ES:

Como no hemos podido hacer ni celebrar la fiesta de nuestro patrón San Hermenegildo, ni hemos hecho viajes más lejos que a la cocina, la alcoba y el cuarto de baño durante meses y al día de hoy vamos medianamente victoriosos en nuestro constante enfrentamiento con los bichejos que no debemos olvidar, pues un día echamos cuentas y vimos que hay gente a nuestro alrededor que lo está pasando muy mal y desgraciadamente pasa hambre. Consultamos, hablamos por teléfono unos y otros y finalmente decidimos donar a Cáritas Castrense 500 € y a COTOLENGO 1000 €. ESA ES LA NOTICIA.

Adjunto carta entregada a COTOLENGO y foto representativa de la visita, aunque advierto que los importantes no salen en la foto. Importantes como siempre son los voluntarios. algunos compañeros nuestros, desgraciadamente los importantes son los que gracias a la frase que más oímos de la Madre Superiora “Dios proveerá”, podrán comer algún día más, por el pequeño esfuerzo de la Hermandad de Veteranos de Albacete.

Gracias compañeros y un fuerte abrazo a todos.”

La Fundación de la Casa de Albacete se debe a la generosidad de D. Francisco de Paula Serra Martínez, Magistrado del Tribunal Supremo de Madrid. Alma grande y generosa. Amante de su tierra, quería hacer el bien a sus paisanos más desfavorecidos y comenzó las gestiones para la fundación de un centro benéfico al que dejaría parte de su patrimonio.
D. Francisco conoció la IBSCJ a través de la familia Villar que tenía una hermana religiosa en la Institución. Se puso en comunicación con la Madre Rosario por mediación de una carta del 20 de septiembre de 1961, a la que la Madre contestó con gran alegría, por ser de allí algunas de las primeras hermanas de la Obra.
Mientras se hacía la casa, la Madre iba preparando a las hermanas. Terminada la construcción, lo primero que se hizo fue celebrar la Eucaristía en acción de gracias, en la nueva Capilla, quedando reservado el Santísimo.
Pronto las hermanas , con mucha ilusión, empezaron con los primeros acogidos.
En la actualidad, atendiendo primero a los internos de siempre. También acogemos algunas necesidades urgentes que van surgiendo, por ejemplo varias Operaciones a extranjeros, que no tienen donde quedarse durante su recuperación o convalecencia. También se da de comer a los que vienen a la puerta pidiendo un plato de comida.

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