‘Hespérides’, nuevo viaje entre volcanes y parásitos

El buque oceanográfico apoyará 24 trabajos científicos en su viaje a la Antártida El buque de investigación oceanográfica ‘Hespérides’, que zarpó ayer de La Curra rumbo a la Antártida, servirá de plataforma para la realización de 24 proyectos de investigación. La deglaciación de las islas antárticas, la actividad de los volcanes submarinos y el impacto de parásitos y contaminantes sobre el sistema inmune de los pingüinos son algunos de los proyectos más destacados en la XXXII Campaña Antártica Española. Cerca de doscientos científicos y técnicos se harán cargo de los proyectos de investigación, que se realizarán en los tránsitos del buque y en el continente helado, por cuyas aguas ya navega el buque oceanográfico ‘Sarmiento de Gamboa’ y donde España dispone de dos bases: la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla. El ‘Hespérides’ también dará apoyo a investigaciones internacionales de Colombia, Reino Unido, Chile, Noruega, Brasil y Portugal. La previsión del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades es que el ‘Hespérides’ surque aguas antárticas durante unos 80 días y el ‘Sarmiento de Gamboa’, 65. Una de las novedades de esta campaña antártica es que el ‘Hespérides’ enarbola en su mástil de proa el distintivo conmemorativo del V Centenario de la primera vuelta al mundo realizada por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián de Elcano. El capitán de fragata José Emilio Regodón, comandante del buque, explicó que durante su travesía recalarán en los puertos de Montevideo (Uruguay) y Ushuaia (Argentina) para posteriormente poner rumbo a las islas Shetland del Sur con el fin de dar apoyo a las bases españolas. Regodón destacó el proyecto científico que liderará Luis Somoza, del Instituto Geológico y Minero de España, para estudiar la sismología en el Polo Sur, concretamente en el Estrecho de Bramsfield. Su realización se hará con instrumental especial que el buque carga en dos contenedores ubicados en la cubierta de popa. «No nos cabe un kilo más», bromeó el comandante en la despedida, a la que asistieron emocionados familiares y compañeros de los militares de la dotación. El acto, presidido por el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, el cartagenero Teodoro López Calderón, concluyó con el izado de la bandera conmemorativa del V Centenario por parte del subdirector general de Grandes Instalaciones Científico-Técnicas del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, José Ignacio Doncel. Regodón subrayó el «orgullo» que representa para su tripulación «mantener el legado vivo de la marina científica, de conocimiento y aventurera» iniciado por la expedición de Magallanes y Elcano, que convirtió a la Armada Española en una institución de conocimiento «comparable a lo que hoy es la NASA». El ‘Hespérides’ es el único buque oceanográfico español diseñado para efectuar investigación científica multidisciplinar en todos los mares y océanos del planeta. Tiene una dotación de 60 tripulantes y capacidad para alojar a 37 científicos. Volverá a su base el 26 de junio de 2019.

La expedición realizará 24 proyectos científicos y dará apoyo logístico a las bases españolas en el continente helado antes de su regreso en junio La reproducción y dieta del lobo marino, la deglaciación de las islas antárticas, la actividad de los volcanes submarinos y el impacto de parásitos y contaminantes sobre el sistema inmune de los pingüinos son algunos de los proyectos científicos previstos en la trigésima segunda campaña antártica española que arrancó ayer con la salida del Buque de Investigación Oceanográfica (BIO) Hespérides desde el muelle de la Curra. En total, en esta campaña se llevarán a cabo 24 proyectos de investigación: 18 financiados por la Agencia Estatal de Investigación, uno por la Agencia Estatal de Meteorología, otro por el Instituto Hidrográfico de la Marina, y cuatro más que forman parte de series históricas de vigilancia (basadas en registros y recogida de datos). Junto a estos proyectos, las instalaciones científicas españolas también darán apoyo a investigaciones internacionales de Colombia, Reino Unido, Chile, Noruega, Brasil y Portugal. En la campaña trabajarán unas 130 personas (entre personal científico y técnico) que se trasladarán al continente antártico en el Hespérides y en el Sarmiento de Gamboa, que salió en noviembre desde el de Vigo. Si todo va según lo previsto, el Hespérides surcará las aguas antárticas durante unos 80 días y tiene previsto el regreso a su base en Cartagena el 26 de junio. Durante su travesía a la Antártida, el buque recalará en los puertos de Montevideo (Uruguay) y Ushuaia (Argentina) para posteriormente poner rumbo a las islas Shetland del Sur con el fin de dar apoyo a las bases antárticas españolas ‘Juan Carlos I’, que dirige y gestiona el Consejo Superior de Investigaciones.

El acto de despedida del Hespérides, que contó con las habituales muestras de cariño de familiares y amigos sobre los tripulantes y científicos que se desplazan a la Antártida en el buque, estuvo presidido por el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), Teodoro López, y finalizó con el izado de la bandera conmemorativa del V centenario de la primera circunnavegación a cargo de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. De esta forma, el Hespérides posee un distintivo que le acredita como parte del Grupo de Buques del V Centenario al ser una de las unidades de la Armada en servicio que ha completado la vuelta al mundo. En este sentido, el capitán de fragata José Emilio Regodón, comandante del buque, confesó el «orgullo» que representa para la tripulación «mantener el legado vivo» iniciado por la expedición de Magallanes y Elcano hace medio milenio, y que convirtió a la Armada española en una «marina científica y aventurera» que llevó a la humanidad a una frontera del conocimiento comparable a lo que hoy es la NASA. Por otro lado, preguntado por el barco, López reconoció que el Hespérides, flotado en el año 1990 en el actual astillero de Navantia de Cartagena, está «llegando al final de su vida útil», pero recordó que su principal misión es científica y que, por lo tanto, la decisión de cambiarlo por otro buque nuevo también depende del CSIC. «El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades tendría que decir mucho sobre esto», dijo el Ajema.

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